La Costa de las Personas

(Intervención en el Pleno de la Diputación Provincial con motivo del Día de la Provincia celebrado en Marbella el 24/4/2015)

Estamos en la Costa del Sol, un territorio privilegiado, tanto por su clima, como su medio ambiente como por su potencial turístico, ubicado a orillas del Mediterráneo, por fortuna para todos nosotros en la orilla norte del Mediterráneo, en la que el mar es un activo económico, un aliado para el turismo. En la otra orilla es la vía de escape desde un sistema profundamente injusto, inhumano y generador de desigualdades como es el neoliberalismo. Y desde el Grupo Provincial de IU nos vemos obligados a comenzar recordando los ecos que nos traen las olas de centenares de vidas humanas apagadas hace menos de una semana cuando escapaban de la miseria y encontraron la muerte. No han pasado más de 5 días pero ya parecen ecos lejanos en la vorágine de sucesión de acontecimientos en la que estamos instalados. Pero no olvidamos desde las conciencias indignadas y reclamamos justicia y humanidad a la UE y el Gobierno de España.

El mediterráneo, que etimológicamente significa el mar entre dos tierras, es el elemento común de referencia para los costasoleños. Y lo cierto es que la Costa del Sol también es una tierra que se mueve a distintos estratos. A dos niveles paralelos a los que hay que buscar una confluencia justa. Hay una Costa del Sol que se proyecta de forma masiva, aunque la vive una inmensa minoría y otra Costa del Sol, la que vive la mayoría y que se proyecta de forma minoritaria. Socialmente la Costa del Sol es una sociedad dual. Y si aguantamos sin dejarnos cegar por los destellos de los focos, el glamour y el cuché, podremos ver otra Costa del Sol que no sale en las revistas ni se pasea por las ferias internacionales, pero que es real, una Costa del Sol invisible que lo que pide es: PAN, TRABAJO Y TECHO. Y con esto no queremos ensuciar ninguna portada ni acabar con el relumbrón. Bienvenidas sean todas las estrellas, pero con justicia social y una Costa del Sol Igualitaria. Y para hacer realidad esa Costa del Sol Igualitaria es necesario mover el foco y orientarlo, fijar las prioridades en las políticas sociales. Porque junto al baño de Moët Chandon que marca el inicio del verano marbellí hay cientos de familias a las que les cortan el agua y la luz por imposibilidad de pago; hay miles de personas que comen en los comedores sociales que impulsan iniciativas ciudadanas, hay 64.592 personas que conforman los datos del paro registrado o siguen produciéndose desahucios en la tierra de las miles de viviendas sin personas y las miles de personas sin viviendas. Sin ir más lejos los dos traumáticos producidos hace escasamente una semana en la vecina localidad de Estepona.

Esa tiene que ser la prioridad, no ya de esta Diputación que pronto tendrá que renovarse por mandato democrático, sino de los gobiernos que salgan de las urnas tras las municipales del próximo 24 de mayo. Sí quieren ser gobierno justos.

Y hay más. Otros aspectos que no se comen, pero que alimentan, como la democracia. La Costa del Sol recibió junto al del ladrillo el tsunami de los gobiernos de la frivolidad, el clientelismo, el interés particular y los negocios por encima de la garantía de los derechos ciudadanos. Y ese tsunami arrasó y la falsa prosperidad económica a corto plazo acabó por alejar a los ciudadanos del que tiene que ser su hábitat natural: la participación política. Y llegó la corrupción. Aún hoy hay que devolver el poder a la gente. Fomentar mecanismos de participación, transparencia y un férreo código ético para los cargos públicos.

Otros necesarios retos sociales son el de extraer el mayor rédito posible del principal capital de la Costa del Sol, que a diferencia de muchos no está en Gibraltar, Luxemburgo, Suiza o Isla de Mann, está entre nosotros y nosotras mismas que poco a poco nos hemos ido haciendo ricos y hoy tenemos un magnifico caudal de capital humano. El de una población auténticamente cosmopolita, con más de 160 nacionalidades residiendo en nuestros pueblos y ciudades. Somos ricos pero no le sacamos el rendimiento a este capital. Hay una coexistencia, pero nos falta lograr una convivencia. Poner en común la riqueza humana y personal que atesoramos y extraerle todos sus réditos culturales, de valores y aprendizajes para nuestro enriquecimiento colectivo. Que además de la Costa del Sol, sea la costa de las personas. Hay que cohesionar y esto no se hace solo desde el folclore y el crisol de tarjetas bancarias, una identidad que contribuya a abordar el futuro con mayor determinación y fortaleza. Las administraciones locales, las que se tocan con los dedos, tienen un papel central.

La Costa del Sol también tiene como un reto irrenunciable para fortalecerse el de la regeneración ambiental y la sostenibilidad. Desde la Sierra de Mijas, Sierra Bermeja o Sierra Blanca hasta las dunas de Cabopino o Matas Verdes. Dejar de vivir de espaldas a la diversidad de especies autóctonas y ecosistemas singulares que atesoramos. Y junto al medioambiente natural, el medioambiente urbano. Los ataques han sido muy dañinos y tenemos el deber de preservarlos y regenerarlos. Darles figuras de protección. Hemos tomado un acuerdo hoy en torno a la senda litoral, y pedimos ahora que se tenga en cuenta para su desarrollo la vida de las dunas, que actuemos siempre en alianza con el medioambiente. Y que no se nos olvide, junto a la senda litoral está el mar que no vamos a permitir que se perfore, lanzamos un rotundo NO A LAS PROSPECCIONES. Necesitamos otro modelo energético, que además es una oportunidad para diversificar el empleo y la productividad en la Costa con las energías limpias, como la solar.

Y también es precisa la regeneración natural de las playas que, recordemos, no son solo un espacio para las tumbonas y el ladrillo, son un ecosistema natural cuyo equilibrio hay que respetar y hacer convivir armónicamente con la actividad turística. Necesaria es también la regeneración del litoral. Con las garantías para la depuración, mediante las obras de saneamiento pendientes y la mejora de los dañados colectores o la estabilización de las playas con las inversiones necesarias para aportar soluciones a largo plazo que tenemos que reclamar al Gobierno de España como los diques sumergidos.

Y como ante todo tenemos que construir la Costa de las personas, es indispensable enfocar el modelo turístico a la creación de empleo. Estable y con derechos. Socializar los beneficios. Asistimos a una mejora de los datos turísticos que saludamos, pero este repunte de la ocupación tiene que traducirse en un repunte del empleo. Tenemos que apostar por frenar la estacionalidad, que provoca que a principios de  marzo tengamos 8.500 parados más que a finales de agosto en la Costa del Sol Occidental. Para ello la implicación de las administraciones locales es clave. Tenemos que poner todas nuestras fábricas, que son nuestros hoteles, a trabajar y que lo hagan a pleno rendimiento. Sin embargo en Semana Santa 16 hoteles malagueños no han abierto sus puertas, lo que supone miles de empleos frustrados. Y hay siguen los cierres de establecimientos emblemáticos como Incosol o D. Miguel en Marbella u otros como Las Palomas en Torremolinos, Biblos en Mijas o AGH de Estepona.

El objetivo del empleo se ganará cuando consigamos ampliar el abanico de las opciones y diversificar la oferta productiva. Antes citaba las energías renovables. Hay otros apartados como el de las nuevas tecnologías que son perfectamente compatibles con el modelo turístico y generan empleo cualificado. Otra necesidad es desarrollar las áreas de oportunidad fijadas en el Plan de Ordenación del Territorio para la Costa del Sol: los centros logísticos de Mijas o San Pedro Alcántara; los parques empresariales de Marbella y Ojén, el centro de transportes en Estepona, el centro tecnológico y universitario en el valle del Guadaiza o el necesario gran palacio de Congresos en Holanducia, frente a Puerto Banús. Son proyectos que tenemos que proteger de la especulación y desde la planificación pública tienen que dar un impulso para generar nuevos empleos estables, además de ayudar a vencer la estacionalidad.

Otro apartado que tenemos que impulsar es el desarrollo de medidas para una movilidad sostenible en la Costa y del Sol. Una vez que Málaga ha logrado las conexiones con el tren de alta velocidad y el impulso al aeropuerto, la asignatura pendiente es la comunicación con la Costa del Sol, muy deficiente en materia de transporte público. Todo está hipotecado a la autovía A-7, que en gran medida es una vía de incomunicación. Desde IU defendemos la liberación de la autopista de peaje, para que sirva como vía de comunicación de los desplazamientos de más larga distancia y se descongestione la autovía, la antigua N-340, que funciona como una travesía urbana de una sola gran ciudad llamada Costa del Sol. El transporte público para la mayor parte de la Costa se limita al autocar, con una concesión privada que deja mucho que desear. Un consorcio público para el transporte de punta a punta de la Costa del Sol y su adecuada conexión con los pueblos del interior costasoleño es una necesidad urgente. Igualmente hay que desarrollar otros sistemas como las redes de carriles bici. Superar los déficits de movilidad es avanzar en sostenibilidad, calidad de vida y fortalecer la industria turística. Aún hoy un turista británico pude tardar menos en desplazarse desde Londres al aeropuerto de Málaga que desde el aeropuerto a su hotel en Estepona o Casares. Esto es un lastre que nos limita y que tenemos que corregir. E intencionadamente no he citado el corredor ferroviario, me prometí una vez no hacerlo en vísperas de citas electorales, cuestión de no perder la credibilidad, que es un valor importante.

El urbanismo en la Costa del Sol tiene que salir de la página de sucesos y pasar a convertirse en una de las primeras políticas sociales. Tras la fiebre especulativa tenemos que darle la vez a la construcción de los equipamientos pendientes, para recuperar los derechos robados en los años de la burbuja. Ahora los mejores suelos tienen que ser para colegios, centros de salud, zonas deportivas y dotaciones que redunden en calidad de vida. Y todas las administraciones tienen que colaborar en hacerlos realidad.

Y la vivienda. De las 120.000 viviendas vacías que según el INE existen en la provincia, 50.000 se concentran en los 11 municipios de la Costa del Sol Occidental, es necesario ponerlas a disposición de las familias que ven como de manera sistemática se viola su derecho a la vivienda o cómo la Costa del Sol no está libre de desahucios, sin ir más lejos los dos traumáticos de la semana pasada en Estepona. Hay que poner en marcha los instrumentos técnicos al servicio del desarrollo efectivo del Derecho a la Función Social de la Vivienda. Fortalecer el papel de la Oficina de Intermediación y ejercer con toda fuerza la presión institucional para que el gobierno de España retire el recurso de la vergüenza contra la Ley de la Función Social de la Vivienda que impulsó IU desde el gobierno andaluz como mecanismo eficaz para parar los desahucios.

La última reivindicación: la reanudación de inmediato de las obras de ampliación del Hospital Costa del Sol, una obra fundamental que sigue paralizada desde hace 5 años y un año después de que se anunciara su desbloqueo. Ayuntamiento, Junta y empresa tienen que cumplir con sus responsabilidades. Y hay que garantizar opciones de aparcamiento gratuito, en lugar del copago encubierto actual.

En definitiva, el objetivo es que la Costa del Sol brille por todo el mundo, ligada al turismo de calidad pero que la calidad se extienda a la calidad de vida de la mayoría social, a la calidad de vida de la gente. Garantizando los derechos básicos, la vivienda y el empleo. Desde la prestación pública de los servicios. Y que tengamos una Costa del Sol de cinco estrellas, con un turismo de cinco estrellas, unas ciudades de cinco estrellas con empleo de cinco estrellas y una democracia participativa y unos servicios públicos de tres estrellas Michelín.

Que no seamos la Costa puesta al sol que más calienta, con los peligros que la exposición continuada a los rayos de la especulación y la democracia de baja intensidad provocan, sino la Costa que se ponga al sol que más reconforta, con la protección de los mecanismos de participación y las políticas de servicio público y sostenibilidad, ese es el sol que nos aportará las vitaminas y nutrientes necesarios para una Costa del Sol fuerte, sana y bronceada por el empleo.